¡Wow! Qué bonito escritorio, se nota que guarda historias y latidos.
Estoy segura de que tu nuevo hogar se verá precioso con esa chulada acompañándote.
Nunca se me había pasado por la cabeza contar las casas en las que he vivido, ahora me quedé pensándolo; las mudanzas también nos mudan por dentro, ¿no?
Yo también soy extranjera viviendo en el exterior y he sentido eso de agradecer lo cotidiano, incluso en medio del caos.
Me gusta mucho cómo logras ver la belleza en medio de todo, eso es de admirar.
Te acompaño como tu escritorio, a donde sea que vayas, querida Sol, deseosa que sigas enviándome tus cartas, pedacitos de tu alma que vuelan por el planeta...
Por acá, va mi abrazo rioplatense adornado con flores de la primavera austral para recordarte que después de la tormenta, amanece...
Me encantó la idea de contar la historia de los escritorios. Todavía no tengo el propio, soñado lo tuyo. Y justo nos mudamos las dos el mismo mes jajaja
Hermoso lo que contás y cómo lo contás pero en el fondo, como persona que lleva muchas mudanzas en su vida, no puedo dejar de pensar cómo hiciste el tiempo para sentarte a escribir mientras te mudás de hogar!
Mala idea leer dos escritos tuyos en un mismo lapso de 20 minutos, no dejo de llorar (igual me gusta que lo que leo me movilice)
¡Wow! Qué bonito escritorio, se nota que guarda historias y latidos.
Estoy segura de que tu nuevo hogar se verá precioso con esa chulada acompañándote.
Nunca se me había pasado por la cabeza contar las casas en las que he vivido, ahora me quedé pensándolo; las mudanzas también nos mudan por dentro, ¿no?
Yo también soy extranjera viviendo en el exterior y he sentido eso de agradecer lo cotidiano, incluso en medio del caos.
Me gusta mucho cómo logras ver la belleza en medio de todo, eso es de admirar.
Te acompaño como tu escritorio, a donde sea que vayas, querida Sol, deseosa que sigas enviándome tus cartas, pedacitos de tu alma que vuelan por el planeta...
Por acá, va mi abrazo rioplatense adornado con flores de la primavera austral para recordarte que después de la tormenta, amanece...
Me encantó la idea de contar la historia de los escritorios. Todavía no tengo el propio, soñado lo tuyo. Y justo nos mudamos las dos el mismo mes jajaja
Hermoso lo que contás y cómo lo contás pero en el fondo, como persona que lleva muchas mudanzas en su vida, no puedo dejar de pensar cómo hiciste el tiempo para sentarte a escribir mientras te mudás de hogar!